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En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, desde el Observatorio de Género y Diversidad del Lebensohn, nos embarcamos en una campaña de 8 días de activismo para abordar la realidad de las mujeres en Argentina, poniendo especial énfasis en las instancias laborales y creamos una guía concreta que proporcionará información, datos y propuestas de acción para una agenda que visibilice las distintas metas para alcanzar una verdadera igual en el país.

Las 8 metas por la igualdad en la Argentina

Cada meta reflejará una problemática distinta que el Observatorio considera como un obstáculo para que las mujeres argentinas alcancemos una mejor calidad de vida. No hay solución posible a la crisis si no trabajamos de manera colaborativa en políticas públicas que garanticen igualdad y equidad para mujeres y diversidades en diversos ámbitos sociales. Por ello, hemos seleccionado 8 problemáticas específicas en las cuales concentraremos esfuerzos y ampliaremos nuestro trabajo durante el 2024.

Te dejamos una por una, acá:

Meta 1 – Brecha educativa

El camino hacia la igualdad de género tiene muchos pasos por dar. Quizás nos lleve años sortear obstáculos, conseguir algunas metas y establecer nuevos paradigmas para que sea una realidad, pero si hay algo que tenemos en claro la mayoría de los argentinos es que, con educación, dando iguales oportunidades y siendo equitativos podemos mejorar la balanza.

La educación en nuestro país es un derecho personal, social, obligatorio y laico que debe garantizar el Estado entre los 4 y 18 años (nivel inicial, primario y secundario). Pero acá, como en el resto del mundo, no todas las niñas y adolescentes tienen acceso a la educación de igual forma. Hay factores que influyen: la zona en la que viven (por las distancias o la inseguridad), la cultura y costumbres de su comunidad, la cuestión socioeconómica de sus familias, entre otros.

La educación es una herramienta clave para romper las barreras de género, reducir la inequidad y eliminar las violencias. Pero, ¿qué pasa cuando no se establece como uno de los objetivos base la necesidad de promover la asistencia de niñas y adolescentes a las escuelas, acompañarlas para que finalicen cada nivel educativo, formarlas integralmente sin sesgos de género y darles conocimientos e instrumentos para proyectar su futuro? La brecha de género educativa aumenta repercutiendo, entre otros aspectos, en el mercado laboral.

En datos concretos:

  • En el nivel primario las mujeres tienen mejores resultados en Lengua y los varones en Matemática;
  • En el nivel secundario sucede algo similar. Además, las mujeres logran terminar en mayor proporción la secundaria que los varones (79% y 68%, respectivamente en 2023); 
  • En cuanto a trayectorias escolares completas (Índice de Resultados Escolares): 14 de cada 100 varones llegan al final de la secundaria en tiempo y forma, mientras que sólo 12 de cada 100 mujeres logran esto;
  • En cuanto a la universidad y profesorados en disciplinas como Psicología, Letras e Idiomas las mujeres graduadas son más que los varones; mientras que en las disciplinas de las Ingenierías e Industrias la mayor cantidad de graduados son varones.

Y, ¿qué pasa con los sueldos?

En Argentina, las mujeres ganan, en promedio, entre un 22% y un 27% menos que los varones. (Dos excepciones se dan en ciencias de la información y de la comunicación, y en química).

Las mayores diferencias salariales a favor de los varones se dan en las disciplinas de paramédicas y auxiliares de la medicina, y en economía y administración, donde las mujeres ganan, en promedio, 21% y 17,2% menos que los varones.

Para eliminar esta brecha, desde el Lebensohn proponemos:

  1. Incentivar con programas comunitarios la asistencia de niñas y adolescentes a las escuelas, acompañandolas para que finalicen cada nivel educativo;
  2. Formar a las niñas y adolescentes integralmente sin sesgos de género, insistiendo en la importancia de sostener la ESI en las escuelas y la preparación de los educadores y las comunidades educativas en perspectiva de género, derechos humanos y Ley Micaela;
  3. Promover una currícula con mayor enfoque en la igualdad de género, que genere además, instancias de empoderamiento, bienestar y desarrollo personal en las niñas y adolescentes; 

Fomentar políticas, iniciativas e inversiones centradas en la promoción de la igualdad de acceso a la educación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática)

Meta 2 – Acceso al trabajo y precarización laboral

Cuando hablamos del acceso al trabajo de las mujeres y la precarización laboral, debemos considerar que existen diversos factores que afectan a las mujeres en sus ingresos y que tienen que ver con el contraste en los niveles educativos, el lugar en el que viven, si tienen personas a cargo, su procedencia, entre otras. Esa desigualdad de base condiciona el desarrollo laboral posterior generando un menor acceso a los recursos económicos, lo que vulnera la autonomía económica, la física y la toma de decisiones, teniendo consecuencias en su ciclo y calidad de vida. 

Los números según distintos informes oficiales:

  • La Tasa de Actividad (personas con ocupación o que buscan activamente y están disponibles para trabajar) fue del 48,2%. Entre varones de 14 años y más, fue de 70,7%; mientras que para las mujeres fue de 52,3%. 
  • La Tasa de Empleo del país se ubicó en 45,5%, mostrando diferencias entre los géneros de 14 años y más, ubicándose las mujeres con una tasa del 49,1%, mientras que la tasa de empleo de los varones es del 66,9%.
  • La Tasa de Desocupación se ubicó en 5,7%, siendo de las mujeres del 6,3% y la de los hombres de 5,3%. 

En relación a los ingresos, podemos ver una diferencia cercana al 26,4% en el ingreso entre hombres y mujeres, cifra que ubica el ingreso medio de los varones en $223.140 y de las mujeres $164.192. 

Según el CENSO 2022, la distribución laboral entre varones y mujeres, muestra diferencias principalmente en 3 categorías:

Servicio doméstico muestra un % del 15,4% para las mujeres y del 0,6% para los varones. 

Empleado/a u obrero/a muestra un % del 47,5% para las mujeres y del 55,8% para los varones. 

Cuentapropista muestra un % del 26,4% mujeres y 31,5% varones. 

  • Vale destacar que en las categoría de empleados u obreros, son las mujeres las que presentan un alto porcentaje (56,1%) de estudios superiores incompletos o completos frente a los hombres (26,2%). Algo similar ocurre con los trabajadores por cuenta propia, siendo un 42,2% las mujeres con estudios superiores, frente a un 25,2% de los varones.

¿Las mujeres adquieren más deudas?

Sí, la feminización de las deudas muestra la vulnerabilidad económica y la falta de autonomía económica a la que se ven expuestas las mujeres. Estas dos situaciones las lleva a endeudarse más que los varones y en mayor proporción con fuentes de financiamiento informales y de mayores costos. Son los hogares con responsabilidades de cuidado, en especial cuando estos se encuentran encabezados por mujeres, los que están más endeudados y expuestos a situaciones de mayor vulnerabilidad financiera, y los que destinan una mayor parte de los endeudamientos al pago de gastos básicos ligados al cuidado, como la alimentación o los medicamentos.

¿En números? 7 de cada 10 hogares de menores ingresos donde la mujer declara ser el principal sostén, recurren a financiación. De estos, un 50% son préstamos informales.

¿Cómo es la situación en los hogares con responsabilidad de cuidado?

La necesidad de financiamiento en estos, también aumenta. Mientras que el 44,4% de los hogares sin niños/as solicitó algún tipo de préstamo o crédito, este valor se incrementa al 60,7% cuando hay NNyA en el hogar. 

Dato importante: en el 3er trimestre de 2022 hubo casi 1.160.000 mujeres a cargo de hogares con niños/as y sin presencia de cónyuge. Esto equivale al 11,7% de los hogares, donde viven aproximadamente 2,4 millones de NNyA. En estos hogares, las tareas domésticas y de cuidados recayeron en su totalidad sobre las mujeres, lo que incide directamente en sus posibilidades y condiciones de inserción en el mercado de trabajo remunerado y, por lo tanto, en su nivel de ingresos. 

¿Qué vemos entre los hogares con y sin menores a cargo?

Al analizar la diferencia existente entre los hogares con y sin NNyA:

  • 5 de cada 10 hogares sin presencia de NNyA está al día en sus pagos, 
  • 3 de cada 10 hogares con responsabilidades de cuidado no registran deudas. Esta situación es más acuciante en los hogares con responsabilidades de cuidado encabezados por mujeres: 7 de cada 10 arrastra atrasos en los pagos de deudas o servicios, y 4 de cada 10 tiene atrasos tanto en pagos de servicios del hogar como en deudas o créditos contraídos previamente. 

Trabajo remunerado y tareas de cuidado 

El uso del tiempo de las mujeres y los varones es diferente según la forma de trabajo. Cuando el trabajo es remunerado, lo realiza un 55,9% de los varones destinando un promedio de tiempo de 9 horas, mientras que son 37,7% las mujeres que trabajan en la ocupación destinando 7:34 horas. 

Sin embargo, el 91,7% de las mujeres realiza trabajo no pago destinando 6:31 horas, mientras que el porcentaje se reduce a 75,1% en los hombres, destinando la mitad del tiempo (3:40 horas), realizando más de una actividad en simultáneo en el trabajo no remunerado.  

Del tipo de trabajo no remunerado dedicado a las tareas de cuidados, son un 31,4% las mujeres que las realizan en 6:07 horas, mientras los hombres son un 20,3% que dedican 3:30 horas.

Cuando hablamos de trabajo doméstico, un 90% de las mujeres destinan 4 horas en actividades como preparar y servir la comida, limpiar la vivienda, entre otras, mientras que los hombres que realizan trabajo doméstico son el 69% destinando 2:38 horas nada más. 

En resumen, la relación con el mundo del trabajo se modifica ampliamente si una mujer es o no madre, amplificando las desigualdades preexistentes entre varones y mujeres, y entre mujeres madres y no madres. Las mujeres se dedican a las tareas de cuidado o eligen trabajar menos, porque no les queda otra alternativa. Y para que puedan insertarse plenamente en el mercado laboral, hacen falta políticas políticas efectivas que puedan abordar esta problemática.

Meta 3 – Techos de cristal y pisos pegajosos

Si bien en los últimos años nuestro país ha experimentado una mejora en los índices de empleo de las mujeres, cuando prestamos atención podemos descubrir las trampas que se esconden detrás de ese índice. Estas trampas revelan que, aunque estamos empleadas, lo hacemos en trabajos de menor calidad y con los salarios más bajos del mercado.

De aquí surgen dos grandes problemas, los pisos pegajosos y los techos de cristal.

El primero hace referencia a las mujeres que se encuentran estancadas en puestos de trabajo poco calificados, menos valorados y con mayores niveles de precariedad.

Algunos datos que lo demuestran:

  • El 98,1% de las personas que trabajan en casas particulares son mujeres. De ellas, solo el 24% están registradas;
  • Las trabajadoras de casas particulares ganan la sexta parte de lo que perciben el resto de las asalariadas;
  • Del total de mujeres ocupadas, casi el 40% se encuentra en condiciones de informalidad. El 31% de las mujeres asalariadas no cuenta con aportes jubilatorios por parte de su empleador;

Mientras que el techo de cristal indica que las mujeres encuentran dificultades para acceder a puestos jerárquicos y de mayor remuneración.

  • En el ámbito de la ciencia y la tecnología, solo 3 de cada 10 mujeres ocupan puestos directivos. En los altos cargos del Poder Judicial los números se repiten de manera exacta. En el mundo empresarial, solo encontras a 1 mujer de cada 5 CEOs.

Estas desigualdades en el mercado laboral traen profundas consecuencias en la vida de las mujeres, que ven limitadas sus oportunidades económicas y el acceso a los recursos, lo que dificulta aún más la capacidad para salir de la pobreza, perpetuando así un ciclo intergeneracional de desventaja económica.Desde el Lebensohn bregamos para que desde el Estado se impulsen políticas que promuevan el acceso equitativo a oportunidades de empleo y desarrollo profesional, así como el reconocimiento y redistribución de las tareas de cuidado, para poder avanzar hacia un mercado laboral más justo e inclusivo para todas las personas.

Meta 4 – Violencia y acoso laboral

Para que la realidad de las mujeres en Argentina mejore, es necesario detectar todos los obstáculos que nos impiden un pleno desarrollo y trabajarlos transversalmente en profundidad. Desde el inicio, debemos promover sociedades libres de violencia. Para esto, es importante poner el foco, también, en los lugares de trabajo.

En el país, según informes oficiales, el 81% de las mujeres trabajadoras afirman haber pasado por una situación de violencia o acoso sexual en el ámbito laboral (8 de cada 10), y en los últimos años, el 62% de las denuncias registradas por violencia laboral fueron realizadas por mujeres jóvenes.

Los varones protagonizan los actos de violencia y acoso contra las mujeres:

  • el 88% se materializan en chistes o comentarios sexistas, machistas o discriminatorios;
  • el 15% al solicitar favores sexuales a colaboradoras a cambio de un beneficio laboral; 
  • el 25% en el hostigamiento a una mujer por negarse a un intercambio sexual

De estos varones:

  • el 55% son jefes directos; 
  • el 37% líderes; 
  • el 10% clientes

Los hechos se multiplican y observan en diversos empleos y estratos sociales: las mujeres son postergadas, subestimadas, cuestionadas y discriminadas, se les asignan roles estereotipados o les indican trabajos insalubres que perjudican su continuo desarrollo.

¿Todas las víctimas denuncian?

Acá, algunos datos:

  • el 26,6% de las mujeres decidió no hacer nada al respecto, ya que temía perder su trabajo (48%), recibir represalias (22%) o que no le crean (6%); 
  • el 41% de las mujeres que sí decidieron denunciar asegura que fue en vano, ya que nada cambió luego de hacerlo;
  • el 50% de las mujeres que sí decidieron denunciar señala que tuvo un impacto negativo en su condición laboral, como aislamiento, amenazas o directamente su despido (46%)

Convenio 190, ¿qué es?

Durante el 2020 Argentina ratificó por ley el Convenio 190 de la OIT para la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, con el que se busca generar acciones que permitan avanzar hacia empleos con base en la dignidad y el respeto, exentos de violencia y acoso. Una gran herramienta para difundir y aplicar.

Es importante destacar que existe una corresponsabilidad entre Estado, empleadores, sindicatos y trabajadores. Todos, con la responsabilidad que le toca a cada protagonista, debemos colaborar para eliminar la violencia laboral y permitir el despegue, crecimiento y ascenso de más mujeres en el mundo del trabajo.

Desde el Lebensohn proponemos:

  • promover en todos los ámbitos laborales espacios confiables y seguros de diálogo para víctimas y testigos;
  • generar programas internos para la eliminación de la violencia y las brechas de género en las organizaciones sumando en la medida de lo posible sindicatos;
  • trabajar con protocolos y planes de abordaje para situaciones de violencia hacia mujeres y diversidades, previendo sanciones de ser necesarias y generando instancias de formación para evitar este tipo de situaciones
Meta 5 – Economía – Cuotas alimentarias

¿Por qué hablar de las cuotas alimentarias durante la campaña del Lebensohn? La respuesta es sencilla: el incumplimiento de la obligación alimentaria se ha convertido en un problema estructural que profundiza las desigualdades de género.

La cuestión del incumplimiento de la obligación alimentaria trae aparejado dos grandes problemas, por un lado la vulneración de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que dejan de recibir ese aporte económico, por otro lado el impacto que esa falta de aporte genera en la vida de las mujeres que deben afrontar en soledad esos hogares. La pobreza, la disminución de la autonomía y la sobrecarga en las tareas de cuidado son algunas de las consecuencias que derivan de la problemática.

Aquí se presentan dos cuestiones centrales. La primera, es que la cuota alimentaria es un concepto integral, que necesariamente debe cubrir “las necesidades de manutención de las hijas e hijos, educación, esparcimiento, vestimenta, vivienda, salud y los gastos necesarios para tener una profesión u oficio” La segunda, es que cuando uno de los progenitores tiene un nivel de vida más alto que el otro, quien tiene más recursos económicos debe pasar una cuota para que hijos e hijas mantengan el mismo nivel de vida en ambos hogares.

Esto es así, dado que se pone en el centro el bienestar de las niñas y los niños,

Los datos son alarmantes: 7 de cada 10 madres separadas no recibe la cuota alimentaria. El 66% de las mujeres madres en Buenos Aires crían, cuidan y trabajan sin contar con la ayuda de los progenitores.

  • La investigación realizada en 2022 en la provincia de Buenos Aires dice en su informe “la insuficiencia del monto percibido, o directamente ante el incumplimiento de las obligaciones alimentarias, las mujeres encuestadas describen múltiples estrategias que desarrollan para garantizar las necesidades de sus hijas e hijos. Muchas de estas estrategias implican un costo alto para sus condiciones de vida y las del hogar”.

El incumplimiento del pago de la obligación alimentaria es una forma de ejercer la violencia de género. Cuando el control del dinero recae en los varones (ex cónyuges y/o parejas), el cumplimiento, o no, de la obligación alimentaria, se transforma en una herramienta de manipulación, extorsión y dominio.

Meta 6 – Economía e higiene menstrual

Los productos de gestión menstrual representan un costo para las personas que menstrúan y los tabúes sociales que hay en torno a esta “cuestión íntima”, llevan a su invisibilización.

Este costo extra que enfrentan las mujeres y personas menstruantes, implica un gasto mensual de mínimo $2.500 (sin considerar productos premium ni nocturnos), representando un gasto anual de al menos $30.000 y sin considerar los costos asociados a los medicamentos para paliar las molestias que ocasiona el ciclo menstrual. 

Así, si se cuentan los 34 años promedio en los que una persona tiene su ciclo, a la fecha se estima un gasto mínimo de $1.020.000. 

A estos obstáculos económicos se suma la falta de acceso a baños, agua limpia para reutilizar productos como la copa menstrual o la higienización. Estas condiciones impiden que más de 12 millones de mujeres y personas accedan fácilmente a los productos de gestión menstrual.  

Como la higiene menstrual es un gasto inevitable en la economía de una mujer, se necesita generar políticas públicas que garanticen un acceso equitativo a la gestión menstrual, que incluya la distribución gratuita de estos productos para aquellas personas con menores ingresos, a instalaciones con una correcta higienización, a campañas de sensibilización y educación sobre el uso de productos de gestión menstrual reutilizables.

Datos a marzo de 2024.

Meta 7 – Femicidios

Vamos a exponer en números la urgencia que tenemos para combatir unificadamente y desde todos los frentes las violencias hacia niñas, adolescentes, mujeres y diversidades.

Durante el 2023 se registraron 334 femicidios. Es decir, una mujer fue asesinada cada 26 horas por el solo hecho de ser mujer.

  • 307 fueron los femicidios y asesinatos vinculados de mujeres y niños;
  • 4 fueron los trans/travesticidios;
  • 23 fueron los femicidios vinculados de varones adultos y niños;
  • el 56% de las víctimas fueron asesinadas en sus hogares;
  • el 56% de las víctimas fueron asesinadas por parejas o ex parejas;
  • 416 hijos e hijas quedaron sin madre. El 59% eran menores de edad;
  • 67 de las mujeres víctimas habían realizado denuncias previas;
  • 20 tenían medidas cautelares de prevención;
  • 14 eran agentes o ex agentes de seguridad;
  • 37 asesinatos fueron en contexto de narcocriminalidad

Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Tucumán fueron las provincias con más femicidios. Las medidas para evitarlos no han sido suficientes y cada día más padres, hermanos, hijos y amigos lloran a quienes no están por la violencia machista. Se debe poner énfasis en políticas que la eliminen. El Estado debe incrementar y priorizar medidas destinadas a la protección, asistencia y prevención de la violencia de género en todas sus expresiones y la sociedad involucrarse y comprometerse para denunciar y cuidar a niñas, mujeres y diversidades.

Meta 8 – Acoso callejero

De acuerdo a una encuesta realizada por la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), el 97% de las mujeres han sufrido acoso callejero y la gran mayoría de las encuestadas comenzaron a padecer estas situaciones desde los 13 años. 

Este no es un dato que nos sorprenda. Históricamente, el espacio público ha sido dominado por varones, quedando las mujeres relegadas al espacio doméstico. Esta división entre lo público y lo privado es una de las claves que explican por qué la gran mayoría de las mujeres hemos vivido situaciones de acoso callejero: simplemente porque para la sociedad patriarcal, las calles no son lugar para las mujeres. 

El acoso es una de las formas de violencia machista más naturalizadas en la sociedad argentina, a pesar de que afecta la integridad y el libre tránsito de la persona acosada. 

Es importante saber que desde el 2019 el acoso está penalizado por ley. La ley 27501 define al acoso callejero como “la violencia contra las mujeres en el espacio público, consistente en acciones físicas o verbales con contenido sexual contra una persona que no quiere participar de esas acciones. El acoso sexual se basa en el género o en la identidad sexual de la persona que sufre el acoso”. 

Por supuesto que esta ley no aplica solo a las situaciones que pueden darse en las calles, sino que también se aplica al acoso en espacios privados de acceso público como, por ejemplo, un centro comercial, un teatro o un bar.

Las sanciones que impone la ley van desde la multa, el trabajo comunitario y el arresto, dependiendo de la gravedad de la situación denunciada.

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