El lunes 4 de marzo la provincia de Santa Fe presentó un ambicioso plan de energías renovables que busca reforzar la estabilidad del sistema eléctrico, diversificar la matriz energética, abaratar costos energéticos para la producción y descarbonizar la matriz energética.
La propuesta es más que interesante en un contexto político en el que el Gobierno Nacional se define como «negacionista» del Cambio Climático y que hasta ahora no ha propuesto ningún plan energético (y parece “repetir errores del Kirchnerismo”), y ni mucho menos un plan de fomento de las Renovables. Además, en esta misma línea, subsume la cartera de ambiente a una subsecretaría siendo una decisión, desde nuestra visión, equivocada. Sumado a que propone como motor de crecimiento económico la explotación de combustibles fósiles, en contraposición con toda la agenda internacional. Santa Fe, una provincia productiva como pocas en Argentina, se propone liderar la transición ecológica y el Desarrollo Sostenible en el país. Esta provincia fue la primera en impulsar la generación domiciliaria distribuida y hoy retoma la agenda de energías renovables que está dormida en el país desde 2019.
Como hemos planteado desde Lebensohn, la agenda ambiental es una agenda de desarrollo que permite hacer más eficiente la producción mediante la descarbonización, reducir costos (económicos, sociales y ambientales), generar empleos verdes (de baja, media y alta calificación), adecuarse a los mercados internacionales (unión europea, por ejemplo), mejorar la infraestructura y hacerla más resiliente frente a los desafíos del Cambio Climático.
En términos energéticos, las renovables permiten una mayor seguridad de generación, más independencia y abaratan costos tanto para la producción como para los hogares.
En este contexto económico de #NoHayPlata (ni influencia humana en el cambio climático), que Santa Fe apueste e invierta en profundizar la descarbonización de su provincia, es un ejemplo en políticas ambientales. Este plan es una continuación de una política que había comenzado con el gobernador Miguel Lifschitz (2015-2019) y quedó en pausa en el gobierno de Omar Perotti (2019-2023). Por lo tanto, es destacable el compromiso del gobernador Pullaro en proponer como política de estado la descarbonización de la matriz energética y productiva de Santa Fe, siendo hoy la provincia más avanzada en términos de sostenibilidad en Argentina.
Como proponemos desde nuestro instituto, Argentina tiene una oportunidad increíble para liderar la transición global hacia una economía descarbonizada. Posee recursos renovables de máxima calidad (sol, viento, biomasa, ríos y mareas); combustibles de transición (gas shale) para que países carboníferos reduzcan rápidamente sus emisiones y un potencial gigante en Hidrógeno verde; un complejo agroexportador que puede ofrecer alimentos con bajas emisiones para ganar los principales mercados y consumidores globales, y un complejo científico líder que puede potenciar la revolución biotecnológica de alimentos, productos y economía circular. Es decir, si Argentina tuviera el liderazgo que hoy propone Santa Fe, podríamos avanzar hacia un modelo de Desarrollo Sostenible de manera muy rápida, generando miles de nuevos puestos de trabajo y actualizando nuestra matriz productiva para los desafíos de los próximos 80 años. Es preocupante que el gobierno nacional #NoLaVe y siga pensando en la matriz productiva y energética de Argentina como en el siglo XX.
Todavía estamos a tiempo para lograr los cambios necesarios. Ojalá el liderazgo de «La Invencible» contagie a otras provincias y al gobierno nacional para subir a Argentina a la senda de la Transición Ecológica, como lo están haciendo los países capitalistas, occidentales, federales y progresistas como los que conforman la OCDE, la Unión Europea, Uruguay, Chile, Canadá, entre otros.
*Javier José Vazquez es Sociólogo y especialista en Desarrollo Sostenible. Coordina el Observatorio de Desarrollo Sostenible del Lebensohn.
