para una Ciudad que Aloje Todos los Mundos
Por Romina Vitale1
I. Justificación teórica: por qué hoy, por qué así
Estamos en una era en la que hablar de salud mental se volvió urgente, necesario e ineludible. Las coyunturas y sus espantos, el impacto del capitalismo tardío sobre los guiones vitales, y los gestos estructurales de un mundo en pre–colapso lo ameritan. Pero al mismo tiempo, hablar de salud mental se volvió cosmético e hipermediatizado. El neurowashing —la apropiación marketinera de la neurociencia y la emocionalidad— se convirtió en una estrategia de consumo masivo.
Hoy, la salud mental circula como un lenguaje cotidiano, un estribillo que repetimos en redes y espacios comunes, mientras un maremoto indiscriminado de podcasts, carruseles y reels mezcla voces de usuarios, profesionales, opinadores e intrusistas. Hablar de salud mental es fundamental, sí, pero no garantiza hacer salud mental.
Hacer salud mental es otra cosa.
Implica situarla, circunscribirla a sus emergentes, leer sus saliencias, comprender sus genealogías de producción. Exige conceptualizarla, discernirla y encarnarla.
Y, sobre todo, requiere condiciones materiales y políticas. Sin embargo, la salud mental ha sido históricamente relegada al estatuto de “salud de segunda”: presupuestos minúsculos, campañas de promoción y prevención inexistentes, ausencia de psicoeducación comunitaria, estigma estructural y un conjunto de decisiones políticas que, por omisión o por diseño, dejaron al sufrimiento psíquico en soledad.
En ese escenario anquilosado, desigual y desoído, urge volver a pensar qué significa hacer salud mental, y desde qué epistemología.
Nuestra propuesta es hacerlo desde una epistemología despatologizante, inclusiva, neuroafirmativa y situada. Una mirada que deje de buscar “el paciente” para empezar a identificar las condiciones de producción del padecimiento. Que, más que describir y agrupar síntomas, detecte los entornos que invalidan las experiencias no normativas y colabore en su transformación. Que promueva coordenadas neuroafirmativas en escuelas, hospitales, espacios culturales, ámbitos laborales, la vía pública.
Con ese espíritu —y desde esa urgencia— nace MYND, el Observatorio de Salud Mental y Neurodivergencias para la Ciudad de Buenos Aires.

II. Presentación de MYND: misión, horizonte y modos de acción
MYND es un observatorio ciudadano, técnico y social que surge de una convicción profunda: que la salud mental no puede pensarse de espaldas a la diversidad humana, ni a la historia, ni a las luchas colectivas por derechos y dignidad. Que no alcanza con describir el padecimiento: hay que escuchar sus voces, leer sus contextos, nombrar las barreras, y transformar las condiciones en las que vivimos.
Nuestra misión es clara:
producir, articular y difundir conocimiento útil, capaz de incidir en políticas públicas, inspirar decisiones institucionales más justas y acompañar a quienes sostienen, día a día, la tarea de habitar un mundo que muchas veces desestima y excluye a las divergencias.
Trabajamos sobre cuatro ejes complementarios:
1. Investigación y datos vivos
Para visibilizar barreras, inequidades y experiencias diversas.
Para generar evidencia situada que dialogue con la academia, las instituciones y la sociedad civil. Para reingeniar los diagnósticos al servicio de la construcción de identidad comunitaria y pertenencia.
2. Incidencia y políticas públicas
Para que esa evidencia se transforme en leyes, programas y decisiones concretas. Para monitorear brechas entre normativa y acceso efectivo.
Para promover entornos accesibles, neuroafirmativos y anticapacitistas.
3. Educación y cultura
Para cambiar narrativas sociales.
Para combatir el estigma desde la comprensión, la accesibilidad y la sensibilidad política.
Para formar a docentes y no docentes, equipos de salud, espacios culturales y ámbitos empresariales en neurodivergencia, psicopatología crítica y adecuaciones sensoriales, cognitivas y comunicacionales.
4. Atención clínica
Para impulsar modelos de acompañamiento y tratamiento neuroafirmativos, transdiagnósticos, encarnados y basados en derechos humanos.
MYND es un espacio joven, disruptivo y comprometido que propone cambiar las lógicas de acompañamiento de la salud mental.
Creemos que cada persona tiene derecho a habitar su singularidad plenamente en todos los entornos compartidos. Y que nuestra tarea colectiva es construir contextos comunes donde esa singularidad sea no sólo aceptada, sino celebrada.
A partir de allí se producirán informes periódicos de incidencia, orientados a la toma de decisiones institucionales, municipales y legislativas.
III. Cierre: un gesto de esperanza pública
Con MYND apostamos a hacer salud mental como un gesto de esperanza, una forma de construir saberes, herramientas y recursos que funcionen como infraestructuras vivas de inclusión para todas las neuro y psicobiografías que habitan nuestro territorio.
Tenemos la ilusión —y la decisión— de aterrizar un modelo replicable, que pueda ser adoptado por otros equipos en todo el país.
Sabemos que es posible. Y, sobre todo, es imperativo.
MYND no es sólo un observatorio. Es una invitación a re-escribir los modos de hacer salud mental en la ciudad. Para que deje de ser un privilegio y se convierta en un derecho real, vivo y colectivo donde quepan todos los relatos de todos los mundos.
- Romina Vitale es psicóloga. Trabaja con un abordaje neuroafirmativo del TOC. Es autora de TOCada, declarado de Interés Social por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, y dirige Espacio Épica. ↩︎
