Escrito por el equipo del Observatorio de Instituciones PolĂticas*

IntroducciĂ³n
Brasil llega a las elecciones presidenciales de 2026 con una disputa ajustada entre Luiz InĂ¡cio Lula da Silva y FlĂ¡vio Bolsonaro. Las encuestas muestran que ambos concentran buena parte del apoyo electoral y que una eventual segunda vuelta sigue abierta. DetrĂ¡s de esa competencia hay propuestas diferentes sobre el papel del Estado y bases de apoyo que se distinguen por sus ingresos, su regiĂ³n y su religiĂ³n.
Este informe analiza las candidaturas, las preocupaciones del electorado y el peso de las decisiones judiciales sobre la competencia polĂtica. TambiĂ©n explora quĂ© podrĂan significar los resultados para la Argentina, en combinaciĂ³n con sus elecciones de 2027.
El recorrido se completa con una explicaciĂ³n del sistema electoral brasileño, desde la elecciĂ³n presidencial y legislativa hasta las cuotas de gĂ©nero y el uso de la urna electrĂ³nica. Las encuestas se presentan con sus perĂodos de referencia y los escenarios bilaterales como hipĂ³tesis, para distinguir la informaciĂ³n disponible de las interpretaciones sobre lo que podrĂa ocurrir.

Lula y Bolsonaro se disputan los votos en la calle, en los medios y tambiĂ©n en las redes sociales – La Gaceta
Contexto y candidatos
Las elecciones de Brasil llegan en medio del debate sobre un nuevo giro a la derecha en AmĂ©rica Latina. El avance de fuerzas conservadoras en distintos paĂses convive con trayectorias diferentes, como las de Brasil y Uruguay. Por eso, el resultado brasileño tambiĂ©n serĂ¡ leĂdo como una señal sobre el rumbo polĂtico de la regiĂ³n.
En ese marco, las elecciones presidenciales de 2026 se desarrollan en un clima de marcada polarizaciĂ³n y tensiĂ³n institucional. La primera vuelta serĂ¡ el 4 de octubre y una eventual segunda vuelta, el 25 del mismo mes. La disputa vuelve a enfrentar al petismo, el espacio del Partido de los Trabajadores, con el bolsonarismo. Como en un partido disputado en el MaracanĂ¡, la contienda llega abierta a los Ăºltimos minutos.
¿CĂ³mo van las encuestas?
La disputa presidencial estĂ¡ polarizada entre el actual mandatario Luiz InĂ¡cio Lula da Silva (Partido dos Trabalhadores, PT), quien busca la reelecciĂ³n, y el senador federal FlĂ¡vio Bolsonaro (Partido Liberal, PL), exponente del espacio liderado por el expresidente Jair Bolsonaro.
En el corte del agregador de encuestas de UOL del 24 de septiembre, Lula reĂºne un 39,1% de intenciĂ³n de voto, seguido por FlĂ¡vio Bolsonaro con un 34,9%. MĂ¡s atrĂ¡s aparecen Augusto Cury (6,8%), Ronaldo Caiado (3,7%) y Renan Santos (3,5%). El agregador combina encuestas registradas ante el Tribunal Superior Electoral; sus cifras resumen distintos relevamientos y no corresponden a una Ăºnica encuesta.
Las mediciones apuntan a una definiciĂ³n en segunda vuelta. En esa simulaciĂ³n, la distancia se estrecha: Lula registra un 44,8% frente al 44,5% de FlĂ¡vio Bolsonaro. Son porcentajes de intenciĂ³n de voto, que no deben confundirse con el porcentaje de votos vĂ¡lidos necesario para ganar la elecciĂ³n.

24 de septiembre de 2026: IntenciĂ³n de voto para la segunda vuelta – UOL
Otros sondeos de septiembre tambiĂ©n muestran una disputa ajustada. El relevamiento de Datafolha difundido el 21 de septiembre ubica a Lula con un 39% y a FlĂ¡vio con un 36% en primera vuelta; en el balotaje, con un 46% y un 44%, respectivamente. El margen de error general es de dos puntos porcentuales. A pocos dĂas de la votaciĂ³n, la campaña puede influir sobre los indecisos y sobre quienes todavĂa consideran cambiar su voto.
Principales problemas para los ciudadanos y propuestas
En el relevamiento de Datafolha de julio de 2026, las preocupaciones mĂ¡s citadas sobre las Ă¡reas de responsabilidad del gobierno federal son salud (21%), seguridad y violencia (17%) y economĂa e inflaciĂ³n (14%). Entre quienes declaran votar por Lula, salud (24%) y seguridad (19%) encabezan las prioridades; entre los votantes de FlĂ¡vio, tienen mayor peso salud (20%) y economĂa e inflaciĂ³n (21%).
El PT propone fortalecer la salud pĂºblica ampliando la atenciĂ³n, digitalizando el sistema y reduciendo las listas de espera. En seguridad, plantea una mayor coordinaciĂ³n estatal, con la creaciĂ³n de un Ministerio de Seguridad PĂºblica, la modernizaciĂ³n de los sistemas de inteligencia y la integraciĂ³n de las fuerzas policiales para combatir el crimen organizado. En economĂa, propone preservar el marco fiscal vigente e impulsar la inversiĂ³n pĂºblica, especialmente en infraestructura, industria y vivienda, junto con la polĂtica de valorizaciĂ³n del salario mĂnimo.

El presidente de Brasil, Lula da Silva, saluda a su llegada al lanzamiento de campaña para su reelecciĂ³n realizado el 16 de agosto en el Estadio Primero de Mayo en SĂ£o Bernardo do Campo – EFE/ Sebastiao Moreira
FlĂ¡vio Bolsonaro propone una polĂtica de seguridad centrada en el endurecimiento de penas, la ampliaciĂ³n del sistema penitenciario y el combate a las organizaciones criminales. En economĂa, plantea reducir el tamaño y la intervenciĂ³n del Estado mediante la eliminaciĂ³n de ministerios, el recorte de gastos administrativos, un nuevo lĂmite al gasto pĂºblico y el avance de privatizaciones y concesiones. En salud, combina la digitalizaciĂ³n con una mayor participaciĂ³n del sector privado para ampliar la atenciĂ³n y reducir las listas de espera.

El candidato presidencial de la oposiciĂ³n, Flavio Bolsonaro, sostiene unas tijeras simbĂ³licas en las que se lee «Tijeras grandes» durante un acto con motivo del DĂa de la Independencia – Andre Penner
Las propuestas muestran diferencias sobre el papel del Estado. Lula busca responder a estas demandas ampliando su capacidad de intervenciĂ³n; FlĂ¡vio combina una estructura estatal mĂ¡s reducida con una polĂtica de seguridad mĂ¡s punitiva.
¿QuiĂ©nes son sus votantes?
La disputa entre Lula y FlĂ¡vio Bolsonaro tambiĂ©n refleja diferencias sociales, territoriales, religiosas y de gĂ©nero dentro del electorado brasileño.
Lula conserva una base fuerte entre los sectores de menores ingresos y en el Nordeste. En el relevamiento de Datafolha difundido en septiembre, alcanza un 46% frente al 29% de FlĂ¡vio entre quienes tienen ingresos familiares de hasta dos salarios mĂnimos, y un 56% contra el 26% en el Nordeste. TambiĂ©n mantiene ventaja entre los electores con educaciĂ³n fundamental, equivalente al nivel bĂ¡sico (47% frente al 30%), entre los mayores de 60 años (43% a 33%) y entre los catĂ³licos (43% a 32%). Entre quienes reciben Bolsa Familia o viven en un hogar con beneficiarios del programa, Lula registra un 53% frente al 28% de su contrincante. Estos datos describen asociaciones entre caracterĂsticas del electorado y preferencias; por sĂ solos no permiten explicar las causas del voto.

El presidente Lula con una virgen de Aparecida en un mitin en Fortaleza – EFE/ Jarbas Oliveira
FlĂ¡vio Bolsonaro tiene mayor apoyo en los sectores de ingresos medios y altos. En el mismo relevamiento, obtiene un 41% entre quienes perciben entre dos y cinco salarios mĂnimos y un 44% entre quienes superan ese umbral, frente al 33% y al 28% de Lula, respectivamente. TambiĂ©n presenta ventaja entre los evangĂ©licos (48% contra el 26%) y en la regiĂ³n Sur (45% contra el 27%).

El senador FlĂ¡vio Bolsonaro (PL-RJ) en un encuentro con lĂderes de la Assembleia de Deus MinistĂ©rio do BelĂ©m en SĂ£o Paulo – Assembleia de Deus MinistĂ©rio BelĂ©m
El gĂ©nero introduce otra diferencia. En el relevamiento de Datafolha de agosto, Lula obtiene un 41% entre las mujeres frente al 29% de FlĂ¡vio, mientras que entre los hombres ambos aparecen mucho mĂ¡s cerca. Este recorte corresponde a una mediciĂ³n anterior a la utilizada para los otros segmentos.
Las diferencias permiten reconocer las bases de apoyo de cada candidatura. Lula tiene mĂ¡s fuerza entre los sectores de menores recursos, en el Nordeste, entre los catĂ³licos y entre las mujeres. FlĂ¡vio Bolsonaro reĂºne mayor apoyo en los sectores de ingresos medios y altos, en el Sur y entre los evangĂ©licos. Estas caracterĂsticas se superponen y no determinan el voto de manera automĂ¡tica; ayudan a entender cĂ³mo se organiza una contienda que sigue abierta.
JudicializaciĂ³n de la polĂtica en Brasil
Las presidencias recientes de Brasil han estado condicionadas por decisiones judiciales. Desde la transiciĂ³n democrĂ¡tica, los tribunales ganaron espacio como Ă¡mbito para resolver demandas sociales y conflictos polĂticos. Cuando sus decisiones afectan candidaturas, modifican tambiĂ©n las opciones disponibles para el electorado. En ese debate aparece el concepto de lawfare. Surgido para describir el uso de la ley como instrumento en conflictos militares, hoy se utiliza para denunciar procedimientos judiciales irregulares orientados a neutralizar adversarios polĂticos. Su aplicaciĂ³n es discutida: que una decisiĂ³n tenga consecuencias electorales no demuestra, por sĂ mismo, que exista una persecuciĂ³n polĂtica.
En Brasil, el concepto ganĂ³ presencia con la OperaciĂ³n Lava Jato, en la que tuvo un papel central el juez federal Sergio Moro. El proceso se desarrollĂ³ durante una crisis polĂtica que incluyĂ³ la destituciĂ³n de Dilma Rousseff. Su salida de la Presidencia se resolviĂ³ mediante un juicio polĂtico en el Congreso, un procedimiento distinto de las causas penales contra Lula.

Dilma Rousseff, durante la sesiĂ³n del senado el 29 de agosto de 2016 – Reuters/ Ueslei Marcelino
La condena y el encarcelamiento de Luiz InĂ¡cio Lula da Silva impidieron su participaciĂ³n en las elecciones de 2018, cuando encabezaba las encuestas. Su defensa denunciĂ³ que la investigaciĂ³n por corrupciĂ³n y lavado de dinero estaba orientada a excluirlo de la competencia. La cobertura mediĂ¡tica tambiĂ©n formĂ³ parte de la discusiĂ³n sobre el proceso y sus efectos polĂticos.

Lula da Silva llega a la sede de la PolicĂa Federal en Curitiba para cumplir su condena de 12 años de prisiĂ³n, el 7 de abril de 2018 – AFP via Getty Images
Lula fue excarcelado en 2019. En 2021, el Supremo Tribunal Federal anulĂ³ las condenas por falta de competencia del juzgado de Curitiba y, en una decisiĂ³n distinta, reconociĂ³ la parcialidad de Moro en la causa del trĂplex. Estas decisiones le permitieron recuperar sus derechos polĂticos y competir en 2022. El proceso previo habĂa alterado la oferta electoral de 2018 y favorecido el escenario en el que Jair Bolsonaro llegĂ³ a la Presidencia.

Al salir de prisiĂ³n, Lula fue recibido por dirigentes y militantes de su partido que se habĂan congregado para recibirle – BBC
La intervenciĂ³n judicial sobre dirigentes polĂticos no se limita a la izquierda. Un relevamiento de Catalina Smulovitz sobre expresidentes de la regiĂ³n entre 2000 y 2022 señala que 16 de los 23 formalmente impedidos de competir tenĂan afinidades con posiciones de derecha. El dato corresponde a SudamĂ©rica y no debe leerse como una estadĂstica exclusiva de Brasil.
En 2023, el Tribunal Superior Electoral declarĂ³ a Jair Bolsonaro inelegible por ocho años por abuso de poder polĂtico y uso indebido de los medios de comunicaciĂ³n durante una reuniĂ³n con embajadores en 2022. Su defensa denunciĂ³ persecuciĂ³n polĂtica. La sanciĂ³n limitĂ³ sus posibilidades de competir y contribuyĂ³ a la reorganizaciĂ³n del bolsonarismo, que llega a las elecciones de 2026 con la candidatura de su hijo FlĂ¡vio.

Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil – Bloomberg/ Arthur Menescal
Los casos de Lula y Jair Bolsonaro muestran cuĂ¡nto pueden incidir los tribunales sobre la competencia electoral, aunque sus antecedentes y fundamentos jurĂdicos sean diferentes. La discusiĂ³n democrĂ¡tica exige evaluar si se respetaron las garantĂas procesales, si las decisiones estĂ¡n debidamente fundadas y si la ley se aplica con criterios consistentes.
La cobertura de los procesos y el momento en que se dictan los fallos pueden amplificar sus efectos polĂticos. El problema aparece cuando una intervenciĂ³n judicial pierde imparcialidad o sustituye la competencia polĂtica por procedimientos irregulares; el control judicial de los abusos de poder, en cambio, tambiĂ©n forma parte del funcionamiento democrĂ¡tico.
Elecciones en Brasil y Argentina
Las elecciones brasileñas importan para la Argentina por el peso econĂ³mico de Brasil, su papel en la regiĂ³n y el vĂnculo entre ambos paĂses. Las diferencias polĂticas entre Javier Milei y Lula da Silva introdujeron tensiones diplomĂ¡ticas, pero la relaciĂ³n tambiĂ©n depende del comercio, del Mercosur y de intereses que exceden a los gobiernos de turno.
El resultado de octubre de 2026 se combinarĂ¡ con el de las elecciones argentinas de 2027. Para explorar sus posibles efectos, se plantean cuatro escenarios segĂºn quiĂ©n gane en Brasil y si Milei consigue o no la reelecciĂ³n. El ejercicio considera una victoria de Lula o de FlĂ¡vio Bolsonaro en Brasil y, en la Argentina, una continuidad de Milei o una alternativa peronista/kirchnerista. Esta Ăºltima es una hipĂ³tesis de trabajo, no una previsiĂ³n sobre la candidatura o el resultado de 2027. Quedan fuera del anĂ¡lisis otras alternativas electorales.
Escenario 1: Reeligen Lula y Milei
Si ambos presidentes consiguen la reelecciĂ³n, podrĂa continuar una relaciĂ³n de distancia polĂtica acompañada por la necesidad de sostener el vĂnculo econĂ³mico. Las diferencias entre sus orientaciones internacionales seguirĂan presentes: Milei busca una relaciĂ³n estrecha con Estados Unidos, mientras que Brasil mantiene vĂnculos importantes tanto con China como con Estados Unidos.
La competencia entre estas potencias podrĂa generar presiones sobre la relaciĂ³n bilateral, aunque no obliga a la Argentina y a Brasil a integrar bloques enfrentados. Sus intereses comerciales y la necesidad de cooperaciĂ³n regional ofrecen motivos para evitar una escalada. Desde la perspectiva del gobierno argentino, una continuidad de Lula tambiĂ©n podrĂa mantener el valor que Washington atribuye a Milei como aliado regional; se trata de una posibilidad que depende de las prioridades estadounidenses.

El presidente argentino Javier Milei y su par, InĂ¡cio Lula da Silva – AFP
Escenario 2: Gana FlĂ¡vio Bolsonaro y reelige Milei
Una victoria de FlĂ¡vio Bolsonaro podrĂa reducir las tensiones polĂticas entre Brasil y la Argentina por la afinidad entre ambos gobiernos. Esa cercanĂa facilitarĂa el diĂ¡logo, aunque no resolverĂa por sĂ sola las diferencias comerciales ni las negociaciones dentro del Mercosur. TambiĂ©n cabe considerar una hipĂ³tesis menos evidente: si Brasil se acercara a Estados Unidos, Washington podrĂa darle mayor prioridad por su peso regional. En ese caso, la Argentina podrĂa perder parte de su importancia relativa como aliado. Esto no implica necesariamente una reducciĂ³n del apoyo econĂ³mico o diplomĂ¡tico a Milei, que tambiĂ©n responde a otros intereses estadounidenses.
Por eso, el efecto mĂ¡s inmediato podrĂa darse en el trato entre los gobiernos. El alcance de los cambios en el comercio, en el Mercosur o en asuntos como Malvinas dependerĂa de decisiones concretas. La afinidad ideolĂ³gica puede facilitar acuerdos, pero no garantiza que ambos paĂses tengan los mismos intereses en todos esos temas.

El presidente argentino, Javier Milei, fue el invitado estelar del acto de FlĂ¡vio Bolsonaro – AFP
Escenario 3: Reelige Lula y pierde Milei
Si Lula es reelegido y Milei pierde frente a una alternativa peronista, podrĂa producirse un acercamiento diplomĂ¡tico entre ambos paĂses. Una mayor afinidad polĂtica facilitarĂa la coordinaciĂ³n, aunque su alcance dependerĂa de la composiciĂ³n y del programa del nuevo gobierno argentino. La experiencia de gobiernos con orientaciones diferentes permite pensar que el vĂnculo econĂ³mico tiene capacidad de sostenerse aun cuando existe tensiĂ³n polĂtica. TambiĂ©n pueden persistir desacuerdos entre gobiernos afines, como los relacionados con la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Un cambio de tono no asegura una coincidencia en toda la agenda bilateral.

El antecedente mĂ¡s cercano de la relaciĂ³n entre Lula y el kirchnerismo – Ricardo Stuckert (Twitter @LulaOficial)
Escenario 4: Gana FlĂ¡vio Bolsonaro y pierde Milei
Una victoria de FlĂ¡vio Bolsonaro y una derrota de Milei dejarĂan, bajo la hipĂ³tesis utilizada, gobiernos con orientaciones polĂticas distintas. El apoyo del candidato brasileño al mandatario argentino podrĂa dificultar el acercamiento inicial, pero no permite anticipar cĂ³mo serĂa la relaciĂ³n con una nueva administraciĂ³n. Brasil y la Argentina seguirĂan teniendo razones econĂ³micas y diplomĂ¡ticas para cooperar. FlĂ¡vio podrĂa priorizar esos intereses y buscar una relaciĂ³n pragmĂ¡tica, aunque su conducta dependerĂa de las decisiones de ambos gobiernos. Como en los otros escenarios, conviene distinguir la retĂ³rica de campaña de las polĂticas que se adopten una vez en el poder.

El antecedente mĂ¡s cercano entre un Bolsonaro (Jair) y el kirchnerismo – La NaciĂ³n
CĂ³mo se vota en Brasil
Este domingo, Brasil votarĂ¡ para elegir presidente y vicepresidente, miembros del Congreso Nacional, gobernadores y vicegobernadores, y representantes de las asambleas legislativas de los estados y del Distrito Federal. Los cargos municipales se eligen en otro turno electoral. Si ninguna fĂ³rmula presidencial o de gobernador supera la mitad de los votos vĂ¡lidos, habrĂ¡ una segunda vuelta el 25 de octubre.
El voto es universal, directo, secreto e igualitario. Es obligatorio para las personas alfabetizadas de 18 a 70 años, y optativo para quienes tienen 16 o 17 años, para los mayores de 70 y para las personas analfabetas. SegĂºn el padrĂ³n divulgado por el TSE en julio, estĂ¡n habilitadas 158.745.463 personas. El electorado en el exterior reĂºne 918.876 personas, un aumento cercano al 32% respecto de 2022. Quienes votan fuera del paĂs participan Ăºnicamente en la elecciĂ³n de presidente y vicepresidente.

Elecciones en Brasil 2022 – AFP
La elecciĂ³n presidencial
Para ser presidente o vicepresidente se requiere ser brasileño nato, tener al menos 35 años, estar en pleno ejercicio de los derechos polĂticos, contar con domicilio electoral en el paĂs y estar afiliado a un partido. La ConstituciĂ³n reserva estos cargos a brasileños natos, por lo que una persona naturalizada no puede ocuparlos. La suspensiĂ³n de derechos polĂticos por una condena penal firme y la inelegibilidad electoral son situaciones jurĂdicas distintas.
La fĂ³rmula presidencial se elige por mayorĂa absoluta de votos vĂ¡lidos, es decir, mĂ¡s de la mitad, sin contar los votos en blanco y nulos. Si ninguna fĂ³rmula alcanza ese umbral en la primera vuelta, las dos mĂ¡s votadas compiten en el balotaje. El mandato dura cuatro años y se permite una reelecciĂ³n consecutiva. Tras dejar pasar al menos un mandato, una persona puede volver a presentarse, como ocurriĂ³ con Lula.
La elecciĂ³n legislativa nacional
El poder legislativo es ejercido por el Congreso Nacional, compuesto por la CĂ¡mara de Diputados y el Senado Federal.
La elecciĂ³n de diputados renueva las 513 bancas de la CĂ¡mara mediante un sistema proporcional de listas abiertas. Los 26 estados y el Distrito Federal constituyen los 27 distritos electorales. La cantidad de representantes varĂa segĂºn la poblaciĂ³n de cada distrito, dentro de los lĂmites constitucionales de ocho a 70 bancas.
Primero se determina cuĂ¡ntas bancas corresponden a cada partido o federaciĂ³n mediante los cocientes electoral y partidario. Las bancas restantes se reparten mediante cĂ¡lculos de mayores promedios, con requisitos de votaciĂ³n que varĂan segĂºn la etapa de distribuciĂ³n. Dentro de cada partido o federaciĂ³n, la votaciĂ³n personal de las candidaturas incide en quiĂ©nes resultan electos. Los mandatos duran cuatro años y no tienen un lĂmite de reelecciones.
El Senado Federal se elige por un sistema mayoritario. En 2026 se renuevan dos tercios de la cĂ¡mara: 54 de sus 81 bancas. Cada estado y el Distrito Federal cuentan con tres senadores y eligen dos en este turno; el tercero fue elegido en 2022. Los mandatos duran ocho años y la renovaciĂ³n alterna entre un tercio y dos tercios cada cuatro años.

Congreso Nacional de Brasil – Mario Roberto Duran Ortiz
Cuotas de gĂ©nero y representaciĂ³n de las mujeres
Desde 2009, los partidos deben cumplir efectivamente con un mĂnimo del 30% y un mĂ¡ximo del 70% de candidaturas de cada sexo en las elecciones proporcionales. La reforma sustituyĂ³ la reserva de lugares de la norma de 1997 por una obligaciĂ³n de llenar las candidaturas respetando esos porcentajes. El sistema de listas abiertas impide traducir esa cuota en un orden obligatorio de elecciĂ³n. La regla se aplica a diputados federales, estaduales o distritales y concejales; no establece una cuota equivalente para el Senado ni para las fĂ³rmulas presidenciales o de gobernador.
Las medidas complementarias distinguen varios instrumentos. Al menos un 5% del Fondo Partidario se destina a programas de promociĂ³n de la participaciĂ³n polĂtica femenina, y al menos un 30% del tiempo de propaganda partidaria debe utilizarse con ese fin. Para las campañas de candidatas, rige una reserva mĂnima del 30% de los recursos del Fondo Electoral y del tiempo de propaganda electoral gratuita, que aumenta si la proporciĂ³n de candidaturas femeninas supera ese piso.
La presencia de mujeres en la CĂ¡mara creciĂ³ de manera paulatina. En 2010 ocuparon el 8,8% de las bancas; en 2014, el 9,9%; en 2018, alrededor del 15%; y en 2022, el 17,7%, con 91 diputadas sobre 513. El crecimiento no elimina la subrepresentaciĂ³n: la cuota de candidaturas no garantiza una proporciĂ³n equivalente de bancas. Esta diferencia sigue siendo parte del debate sobre la reforma polĂtica brasileña.

Senadoras brasileras celebran la aprobaciĂ³n de nueva ley de igualdad salarial en Brasil en 2023 – Diario Hoy
Instituciones electorales y normativa
La Justicia Electoral organiza las elecciones y resuelve los conflictos vinculados con ellas. EstĂ¡ integrada por el Tribunal Superior Electoral, los Tribunales Regionales Electorales, los jueces y las juntas electorales. El TSE fue creado en 1932 y estĂ¡ compuesto por siete ministros. Sus decisiones son, en general, definitivas dentro de la Justicia Electoral, aunque la ConstituciĂ³n contempla excepciones que permiten recurrir ante el Supremo Tribunal Federal. El marco normativo incluye la ConstituciĂ³n, el CĂ³digo Electoral, la Ley de Elecciones y la Ley de Partidos PolĂticos. Esta Ăºltima regula la creaciĂ³n, el funcionamiento y el financiamiento de los partidos.
DespuĂ©s de seleccionar a sus candidatos, los partidos solicitan su registro ante la autoridad electoral competente: el TSE interviene en las candidaturas presidenciales y los tribunales regionales en las de su jurisdicciĂ³n. Se verifica la edad mĂnima, la afiliaciĂ³n partidaria, los derechos polĂticos y las posibles causas de inelegibilidad, ademĂ¡s de la documentaciĂ³n y la declaraciĂ³n patrimonial.
La Ley de Ficha Limpia contempla supuestos que pueden impedir una candidatura, entre ellos determinadas condenas dictadas por Ă³rganos judiciales colegiados y renuncias para evitar procesos de pĂ©rdida del cargo. La inelegibilidad depende de la causal y de sus reglas especĂficas; no se desprende automĂ¡ticamente de cualquier antecedente penal. Para 2026, el TSE mantuvo los lĂmites de gasto de 2022. En la elecciĂ³n presidencial, el tope es de R$ 88.944.030,80 (mĂ¡s de 17 millones de dĂ³lares) para la primera vuelta, con un adicional de R$ 44.472.015,40 para una eventual segunda vuelta. Los valores estĂ¡n expresados en reales, la moneda en la que se fijan los lĂmites.
El voto electrĂ³nico
Brasil comenzĂ³ a implementar la urna electrĂ³nica de forma gradual en 1996 y extendiĂ³ su uso a todo el paĂs en 2000. El elector registra su voto en el equipo y el conteo se realiza digitalmente, sin una boleta de papel. Durante la votaciĂ³n, la urna funciona sin conexiĂ³n a internet; la transmisiĂ³n de los resultados se realiza despuĂ©s, mediante los sistemas de la Justicia Electoral.
La urna es una computadora diseñada especĂficamente para las elecciones, transportable y con baterĂa propia. Cuenta con dos terminales: una para la autoridad de mesa, que identifica al elector y habilita la votaciĂ³n, y otra para el votante, que registra su elecciĂ³n con un teclado numĂ©rico. La identificaciĂ³n puede incluir verificaciĂ³n biomĂ©trica. La terminal de la autoridad permite comprobar el nombre del elector, si pertenece a esa mesa y si estĂ¡ habilitado para votar. El sistema separa la identificaciĂ³n del elector del registro de su voto para preservar el secreto. La autoridad de mesa puede saber si la terminal estĂ¡ disponible, si el elector terminĂ³ de votar y si el equipo utiliza la red elĂ©ctrica o su baterĂa, pero no accede a la opciĂ³n elegida.

Urna electrĂ³nica utilizada para demostraciĂ³n en el año 2000 – AgĂªncia Brasil/ Antonio Cruz
La Justicia Electoral contempla atenciĂ³n prioritaria para personas con discapacidad o movilidad reducida, mayores de 60 años y embarazadas, entre otros grupos. TambiĂ©n prevĂ© medidas de asistencia y accesibilidad, incluido el acompañamiento de una persona de confianza cuando corresponde. Las urnas cuentan con identificaciĂ³n en braille en el teclado y recursos de audio.
CĂ³mo se registra el voto y cĂ³mo funciona la lista abierta
El elector ingresa el nĂºmero de la candidatura en el teclado de la urna. La cantidad de dĂgitos cambia segĂºn el cargo: dos para presidente y gobernador, tres para senador, cuatro para diputado federal y cinco para diputado estadual o distrital. Antes de confirmar, la pantalla muestra el nombre, la foto y el partido de la candidatura seleccionada, y permite corregir la elecciĂ³n. En 2026, cada elector vota por dos candidaturas diferentes al Senado.
En las elecciones de diputados, el voto por una candidatura tambiĂ©n suma al total de su partido o federaciĂ³n y contribuye a determinar cuĂ¡ntas bancas le corresponden. A su vez, los votos personales ayudan a ordenar quiĂ©nes ocuparĂ¡n esas bancas. El elector puede votar sĂ³lo por la leyenda partidaria, sin elegir una candidatura, o emitir un voto en blanco o nulo.

DemostraciĂ³n de voto en la urna electrĂ³nica – AgĂªncia Brasil/ Valter Campanato
Autores*
Thiago Leis – Lic. en Ciencia PolĂtica (UBA). Maestrando en PolĂticas PĂºblicas (UTDT) y coordinador del Observatorio de Instituciones PolĂticas del Instituto Lebensohn.
Santiago Forrester – Lic. en Ciencia PolĂtica (UCEMA) y miembro del Observatorio de Instituciones PolĂticas.
Gabriel Burga – Estudiante de Ciencia PolĂtica (UBA).
Luana Ziemann – Estudiante de KinesiologĂa (UNAU) y consejera superior.
Delfina Valdez MartĂnez – Lic. en Ciencia PolĂtica (UBA).
Ignacio JosĂ© Bestani – Estudiante de Relaciones Internacionales y Ciencia PolĂtica (UCEMA).
Bruno Filippi – Estudiante de Ciencia PolĂtica (UNC).
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