Por Luciana Ibáñez Méndez y Magdalena Iribarne*
Comenzó el juicio contra José Alperovich, quien enfrenta una acusación por abuso sexual. En noviembre de 2019, cuando gozaba de los privilegios de ser senador nacional, su sobrina, quién era parte de su equipo político, lo denunció públicamente.
Este hecho nos lleva necesariamente a abordar y cuestionar la cultura de la impunidad que existe en el ámbito político de nuestro país. En muchos casos la posición de poder de los varones dentro de los círculos políticos crea entornos donde se sienten protegidos y exentos de responsabilidad por sus acciones.
Las desigualdades que atravesamos las mujeres en la vida política son numerosas. Los partidos políticos siguen siendo espacios que reproducen los patrones de género tradicionales, dado que la construcción y permanencia del orden patriarcal requieren del ejercicio de la violencia. Los partidos políticos no son ajenos a estas configuraciones.
Alperovich pudo aprovecharse de la asimetría que existía entre él y la denunciante. Su status político y social le permitió ejercer violencias de forma sistemática, al mismo tiempo que ocupaba diversos cargos públicos.
Lo alarmante de esta situación, es que Alperovich representa un arquetipo del caudillismo, un modo de hacer política, que se repite en numerosas provincias argentinas. Y contra ello debemos luchar.
Que luego de la denuncia pública, el ex gobernador haya seguido con su carrera política perpetúa la aceptación social del fenómeno de la violencia contra las mujeres, el sentimiento y la sensación de inseguridad, así como una persistente desconfianza de éstas en el sistema de administración de la justicia.
La política debe hacer un salto cualitativo en este sentido, siendo respuesta a este sistema patriarcal, que va en contra de los derechos protegidos en nuestro ordenamiento, en donde nos iguala ante la ley.
Es fundamental abordar esta problemática desde diversos frentes: implementar más y mejores políticas de igualdad de género, promover entornos seguros para las personas que deciden denunciar, establecer procesos efectivos y transparentes en el acceso a la justicia.
La falta de rendición de cuentas puede fomentar que lleguen al poder aquellas personas que solo lo utilizan como un medio para seguir perpetuando sus prácticas machistas. Por eso, desde el Observatorio de Género del Instituto Moisés Lebensohn exigimos y reafirmamos el compromiso para que el proyecto de ley Ficha Limpia se apruebe y se aplique en todo el país.
Ficha Limpia permitirá que aquellas personas que no alcancen los estándares éticos mínimos no puedan ocupar cargos públicos. Este es el paso necesario hacia la eliminación de prácticas corruptas y violentas, tan nocivas para la democracia de nuestro país.
Lic. Luciana Ibáñez Méndez y Magdalena Iribarne, son integrantes del equipo Observatorio de Género y Diversidad del Lebensohn.
