Por Alejandra Cabrera*
¿Qué hacían Ivanna y tres mujeres más anoche en la vereda del Congreso Nacional mientras se debatía la Ley Ómnibus? ¿Ivanna estaba causando daño a otro ciudadano, o estaba intimidando o ejerciendo fuerza contra un funcionario público, o tal vez estaba poniendo manos sobre la autoridad investida en calidad de delincuente?
¿Qué hacía fuera de su casa, lejos de su ciudad? ¿Estaba provocando? ¿Era muy corta su pollera? ¿Hizo algo ella para provocar la reacción de los uniformados? Todas estas preguntas se hacen cuando la protagonista es una mujer. Porque siempre somos sospechosas.
Ivanna estaba sentada cantando el Himno Nacional Argentino, la canción de todos. Ivanna estaba sentada protestando contra esa ley que de sancionarse nos priva de derechos. Estaba ejerciendo pacíficamente el derecho a protesta que consagra para todos los habitantes de este país la Constitución Nacional y, sin embargo, fue detenida. Se le aplicó un protocolo antipiquetes que es criticado como represivo y regresivo por todas las organizaciones de derechos humanos, empezando por la propia ONU.

Pero además de mujer, Ivanna es una militante de la Unión Cívica Radical, que desde su nacimiento ha defendido los derechos civiles y ha levantado la voz contra los autoritarismos de cualquier signo político. El partido que desde sus orígenes asumió la defensa de los valores republicanos, esos por los que hombres y mujeres dejaron su vida para garantizarlos.
Desde el Instituto Moisés Lebensohn y desde el Observatorio de Género y Diversidad, expresamos nuestro repudio al avasallamiento de los derechos civiles de Ivanna y sus compañeras: es inadmisible que la aplicación de un protocolo de seguridad vulnere los derechos constitucionales de los ciudadanos, es absolutamente reprochable que se ejerza violencia contra personas que se manifiestan pacíficamente, y que se los detenga sin la aplicación del derecho constitucional de contar con una ley previa anterior al hecho. El protocolo no lo es.
PENAL PARA MARRA 🍌 pic.twitter.com/MO6gPSuwsZ
— Marian Herrera (@marianherrrera) February 1, 2024
Alzamos nuestra voz, advertimos que hay una mirada profundamente machista, violenta y misógina con respecto a las mujeres, la que es expresada sin maquillaje alguno desde el Poder Ejecutivo, y una voluntad determinada a derogar derechos que hemos conseguido mediante mucho esfuerzo. Además, expresamos nuestra preocupación por la modificación arbitraria y discrecional de las normas penales para criminalizar las protestas.
Y no, Ivanna y sus compañeras no tenían la pollera corta, es indiferente lo que vestían, es irrelevante cuál es la ideología que profesan, es intrascendente si estaban paradas, sentadas o acostadas en las veredas del Congreso. Son ciudadanas que ejercían pacíficamente un derecho consagrado por la Constitución y que fueron reprimidas, violentadas y detenidas por aplicación de una regla de procedimiento que viola toda la legislación nacional e internacional que protege a los ciudadanos.
No estamos calladas, no estamos inmóviles, no tenemos miedo, no estamos solas y no dejaremos que nos avasallen en nombre de ningún manual de procedimientos.
NO SOMOS TAN POCAS NI ESTAMOS TAN SOLAS.
Ciudad de Buenos Aires. Enero 2024.
*Alejandra Cabrera, Equipo Observatorio de Género y Diversidad del Lebensohn
